YOLI
No me siento a gusto en este sitio, es la primera ocasión que vengo a un "men's club" y en lugar de estarme divirtiendo, como todos los asistentes, mas bien tengo la sensación de que todos me ven. Es el sentimiento del típico sueño donde uno está en la escuela o la oficina y no te das cuenta de que llegaste sin ropa hasta que todos se ríen de ti. Pero no estoy en un sueño. Y lo sé por que te estoy viendo en el centro mujer, semidesnuda, cadenciosa, sublime, desdeñando nuestra falsa idolatría encarnando la ternura y la libido a la vez y bailándonos convidando tu belleza aferrada al tubo, ese cetro tuyo que te brinda el poder digno de una reina sobre tus consortes. Y minutos después de verte ya no siento vergüenza, ya no soy el centro de atención, lo eres tú y por ende mi contemplación se vuelve admiración con una veta de amor.
No sé cuando comenzó esta obsesión por ti ni a partir de que momento se transformó en amor, a pesar de tu condición de bailarina exótica y de la mía como parte de un matrimonio soy capaz de dejarlo todo por un momento a tu lado; intercambiando caricias y extasiando a tu cuerpo con el mío. Quién diría que yo, gerente de un gimnasio entablaría amistad contigo danzante noctámbula que llegaste buscando un lugar donde mantener en perfecto estado tus músculos más vanidosos y que al cabo de meses de tratarnos después de varias salidas clandestinas por bares y cafés me invitarías aquí, este antro donde ofreces ilusiones y que yo te viera así con el deseo de un animal en celo pensando que me importa un bledo mi matrimonio casi perfecto de 5 años de aparente armonía con tal de poseerte una sola noche.
Aún sigues bailando y tu ropa se resta con los acordes de la música que te invita a seducir a la audiencia. Vuelvo a creer en Dios. La gente aún me sigue mirando extrañada de mi presencia y yo disimulo desprecio. Cobro confianza y te lanzo un beso, no me importa lo que piensen los demás. Comienza a sonar una canción de los Babasónicos llamada “Rubí” para que culmines tu acto. “imposible olvidar tu talismán, irresistible remar contra tu atracción. A tu lado retrocede el tiempo y cualquier día es el mejor momento. Increíble tentación es el amor” y caes al suelo poseída por algún demonio. “Tu aliento carmesí, tu flor de Lis junto a mi boca. Fumar de tu rubí, quererte así, beberte a gotas” y caigo al infierno mirando tu boca y sintiéndome cómplice de tus pecados.
Se apagan las luces, sales del escenario y entra tu relevo. No le pongo interés. El climax culminó y ahora tengo un ataque de conciencia. Poco a poco todo vuelve a su lugar y por mi cabeza pasan culpas y miles de preguntas ¿En qué momento me perdí? ¿Cuándo dejé de ser aquella persona llena de expectativas para convertirme en alguien a la espera de algo que nunca será suyo? ¿Cómo explicarles a mis hijos que me enamoré de una mujer nocturna sin que esto signifique algún tipo de locura de mi parte? O peor aún ¿cómo explicárselo a mi marido?
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