CUENTOS BREVES
ME ARRENDÉ
¿Cuántas veces te has sentido realmente felíz?, ¿cuántas te has sabido a gusto con tu vida?, ¿cuántas veces te has dicho "hoy no voy a trabajar" simplemente por que no quieres y lo has hecho?, ¿estás conforme con lo que tienes?, ¿con lo que quieres?, ¿valoras tu vida en cada momento?, ¿a tu familia?, ¿a tu amante?, ¿has traicionado alguna vez a tu entorno social y aceptado que no perteneces a él... a ninguno?. ¿te has convertido en uno más de los que creen que tener éxito en la vida es tener un buen empleo, aunque eso signifique trabajar 10 horas diarias encerrado en una oficina?, ¿realmente crees que con dinero serás totalmente felíz?, ¿tienes una puta idea de lo que es la vida?, ¿alguna vez has decidido largarte a algún lugar lejos de tu casa y perderte sin avisar y sin importarte un carajo los pendientes que dejas en tu vida cotidiana?, ¿le has dado esa sorpresa a tus hijos alguna vez?, ¿en cuántas ocasiones has disfrutado tu soledad, para hacer cuentas contigo mismo?. Te reto a que lo hagas.
El fin de semana estuve reflexionando acerca de lo que ha cambiado la percepción que tengo de la vida de unos dos años para acá. Es bueno hacer exámenes de conciencia de vez en cuando siempre que tengamos un balance positivo del resultado y yo he pasado cerca de dos años realizando mi propio exámen y el resultado fué aterrador pero positivo. Resulta que como la mayoría de jóvenes en este país yo también pensaba que el éxito consistía en lograr un buen empleo, tener dinero para comprar -digamos- ciertos lujos que da la vida, hacerse de un buen auto y cambiarlo al menos cada dos años. Ah y también tenía metas y objetivos en la vida ya que más o menos era esa la ideología que heredamos de la universidad, por tanto, si tengo metas y objetivos quiere decir que tengo un proceso de planeación avanzada en mi vida el cual adquirí en el "Alma Mater" por la que fuí preparado. Luego entonces puedo acceder a un empleo en una empresa, si es trasnacional mi triunfo será mayor ya que éstas son más estrictas en el proceso de elegir su personal y la competencia laboral es mayor. Una vez en la empresa me vuelvo una persona más exigente y prepotente no sólo en el trabajo si no con todas las personas que me rodean pero pienso: "está bien no hay problema, es por que soy jefe de aseguramiento de calidad y me evidian". Mi eficiencia llega al máximo y toco la cúspide del éxito al ser nombrado Gerente de Calidad de la mundialmente conocida empresa XXX Inc. Para entonces es aplicable el dicho de que "entre más alto estés en el organigrama más solo estás" y es que a pesar de ser gerente la verdad es que toda la gente a mi alrededor me odia, además tengo colitis nerviosa, la caída de mi pelo es visiblemente notoria y por si fuera poco he sufrido 2 parálisis faciales en lo que va del año y aún así tengo la "excelsa" idea de que soy felíz.
Con todo y esto es triste saber que el 90% de las personas que conozco piensan de esta manera y para nuestra mala suerte sabemos que esas son las reglas en el mundo de hoy y tenemos que acatarlas por que el entorno social es un vórtice que nos va tragando y acaba envolviéndonos en esa ideología.
Me pregunté si mi hija, quien tiene 5 años, tiene una vaga idea de lo que es mi cotidianeidad y si, comparada con su pequeño mundo visto con sus ojos de niña de 5 años sería ella capaz de seguir estos pasos.
El punto inicial del cambio en mí fue cuando viendo un documental acerca de las confrontaciones entre los ideales de diversas personalidades me encontré con Víctor Velázquez y me ví atrapado por su historia. Originario del Distrito Federal es Licenciado en Laudería por la escuela del Instituto Nacional de las Bellas Artes. En la década de los 80 rechaza una beca para viajar a Praga a seguir con su preparación y sale del DF harto de la vida que llevaba y con el sueño a cuestas de construír, con sus propias manos, un pequeño barco en el cual pueda vivir como él lo deseaba. Así llega a Holbox, una pequeña y paridisiaca isla de pescadores en el caribe Mexicano donde compra a precio de ganga una embarcación semidestruída por la cual estaría dispuesto a poner sangre, sudor y lágrimas con tal de reconstruírla y así cumplir su anhelado sueño. Así estuvo por 2 años trabajando en la embarcación y cuando al fin concluyó y la puso en altamar.... se hundió. Pero se quedó en Holbox y ahora se dedica a dar clases de música a los hijos de los habitantes. Cuando lo ví era una persona que cualquiera llamaríamos humilde; vestido con pantaloncillos cortos y deshilachados de la parte inferior, playera sin mangas y descalzo. Su piel era muy morena debido a las constantes exposiciones al sol. Se veía una persona común y corriente de cualquier pueblo de México pero al oír su frase referente a sus pies me quedé helado y descubrí lo humilde y vacío que moralmente estoy. En sus propias palabras el cuenta: "Cuando llegué a esta isla lo primero que hice fue quitarme los zapatos, y hoy, después de 20 años no los he vuelto a necesitar" y al momento de decir eso tenía una sonrisa bella, de plena felicidad y es que en mis propias palabras, ese cabrón es condenadamente felíz.
Al concluír la entrevista apagué el televisor y quedé ahogado en la oscuridad de mi sala. A ciegas prendí el estereo y comenzó a sonar "Pasta de hablar" de Babasónicos. Esa era excatamente la canción que esperaba. El sonido melancólico de la guitarra parecía una catarata que destrozaba mis huesos y en aquel ensoñamiento el canto de Dárgelos me trasladaba a algún pasaje nocturno desierto en el corazón de la selva de la ruta Puuc. "Puedo sentir la naturaleza descalza, su palpitar es como un cisne que se eleva y en su volar descubre un bosque arrancado del suelo. De ahora en más controlaré mis visiones, te lo prometo mujer, no me verás perdido aullándole a la luna entre relámpagos. Y se coagula saliva en mis labios, se hace brillante y nacarada mi voz... Me voy flotando... me extinguiré en el silencio."
Mas tarde conocí el antiguo conocimiento de Juan Matus, un brujo yaqui quien enseña a una persona "intelectual" el verdadero conocimiento y el buen vivir, el decía que sólo recorría caminos con corazón sin importar el fin y en verdad eso es lo que deberíamos hacer, sólo recorrer caminos y disfrutarlos sin importar el destino, ahora ya no tengo misión ni objetivos, esos son sólo conceptos creados por el hombre para esclavizarse así mismo, para que una empresa pueda seguir funcionando mientras nos siguen engañando con el cuento que la felicidad y el éxito está ahí, con ellos y seguimos vendiéndonos al mejor postor. Sólo tengo deseos y mi único deseo es continuar el proceso que llevo aquí; simplemente seguir viviendo y disfrutar de ello, valorar la vida como lo que es y no por lo que hacemos. Sentirse vivo a cada instante y agradecer por este tiempo que nos fue prestado ¿que no acaso somos mortales? algún día todos llegaremos al fin y no me quiero recordar como el jefe o el gerente o empleado a fin de cuentas, me gustaría comenzar de nuevo y recordarme como alguien que un día se quitó los zapatos y nunca más los volvió a necesitar.
Me Arrende
Me arrendé una vida
Para poder matar a la antigua
No esperé a que naciera
Le dí toda mi sangre verdadera
Sin buscar encontré algo
Que me conmueve cuando lo abro
Brilla en mi cara como un cuarzo
El sol volvió al corazón
Nos salvó de una muerte feroz
El destino me salvará a su vez
De la abulia que prometió volver
¿Cuántas veces te has sentido realmente felíz?, ¿cuántas te has sabido a gusto con tu vida?, ¿cuántas veces te has dicho "hoy no voy a trabajar" simplemente por que no quieres y lo has hecho?, ¿estás conforme con lo que tienes?, ¿con lo que quieres?, ¿valoras tu vida en cada momento?, ¿a tu familia?, ¿a tu amante?, ¿has traicionado alguna vez a tu entorno social y aceptado que no perteneces a él... a ninguno?. ¿te has convertido en uno más de los que creen que tener éxito en la vida es tener un buen empleo, aunque eso signifique trabajar 10 horas diarias encerrado en una oficina?, ¿realmente crees que con dinero serás totalmente felíz?, ¿tienes una puta idea de lo que es la vida?, ¿alguna vez has decidido largarte a algún lugar lejos de tu casa y perderte sin avisar y sin importarte un carajo los pendientes que dejas en tu vida cotidiana?, ¿le has dado esa sorpresa a tus hijos alguna vez?, ¿en cuántas ocasiones has disfrutado tu soledad, para hacer cuentas contigo mismo?. Te reto a que lo hagas.
El fin de semana estuve reflexionando acerca de lo que ha cambiado la percepción que tengo de la vida de unos dos años para acá. Es bueno hacer exámenes de conciencia de vez en cuando siempre que tengamos un balance positivo del resultado y yo he pasado cerca de dos años realizando mi propio exámen y el resultado fué aterrador pero positivo. Resulta que como la mayoría de jóvenes en este país yo también pensaba que el éxito consistía en lograr un buen empleo, tener dinero para comprar -digamos- ciertos lujos que da la vida, hacerse de un buen auto y cambiarlo al menos cada dos años. Ah y también tenía metas y objetivos en la vida ya que más o menos era esa la ideología que heredamos de la universidad, por tanto, si tengo metas y objetivos quiere decir que tengo un proceso de planeación avanzada en mi vida el cual adquirí en el "Alma Mater" por la que fuí preparado. Luego entonces puedo acceder a un empleo en una empresa, si es trasnacional mi triunfo será mayor ya que éstas son más estrictas en el proceso de elegir su personal y la competencia laboral es mayor. Una vez en la empresa me vuelvo una persona más exigente y prepotente no sólo en el trabajo si no con todas las personas que me rodean pero pienso: "está bien no hay problema, es por que soy jefe de aseguramiento de calidad y me evidian". Mi eficiencia llega al máximo y toco la cúspide del éxito al ser nombrado Gerente de Calidad de la mundialmente conocida empresa XXX Inc. Para entonces es aplicable el dicho de que "entre más alto estés en el organigrama más solo estás" y es que a pesar de ser gerente la verdad es que toda la gente a mi alrededor me odia, además tengo colitis nerviosa, la caída de mi pelo es visiblemente notoria y por si fuera poco he sufrido 2 parálisis faciales en lo que va del año y aún así tengo la "excelsa" idea de que soy felíz.
Con todo y esto es triste saber que el 90% de las personas que conozco piensan de esta manera y para nuestra mala suerte sabemos que esas son las reglas en el mundo de hoy y tenemos que acatarlas por que el entorno social es un vórtice que nos va tragando y acaba envolviéndonos en esa ideología.
Me pregunté si mi hija, quien tiene 5 años, tiene una vaga idea de lo que es mi cotidianeidad y si, comparada con su pequeño mundo visto con sus ojos de niña de 5 años sería ella capaz de seguir estos pasos.
El punto inicial del cambio en mí fue cuando viendo un documental acerca de las confrontaciones entre los ideales de diversas personalidades me encontré con Víctor Velázquez y me ví atrapado por su historia. Originario del Distrito Federal es Licenciado en Laudería por la escuela del Instituto Nacional de las Bellas Artes. En la década de los 80 rechaza una beca para viajar a Praga a seguir con su preparación y sale del DF harto de la vida que llevaba y con el sueño a cuestas de construír, con sus propias manos, un pequeño barco en el cual pueda vivir como él lo deseaba. Así llega a Holbox, una pequeña y paridisiaca isla de pescadores en el caribe Mexicano donde compra a precio de ganga una embarcación semidestruída por la cual estaría dispuesto a poner sangre, sudor y lágrimas con tal de reconstruírla y así cumplir su anhelado sueño. Así estuvo por 2 años trabajando en la embarcación y cuando al fin concluyó y la puso en altamar.... se hundió. Pero se quedó en Holbox y ahora se dedica a dar clases de música a los hijos de los habitantes. Cuando lo ví era una persona que cualquiera llamaríamos humilde; vestido con pantaloncillos cortos y deshilachados de la parte inferior, playera sin mangas y descalzo. Su piel era muy morena debido a las constantes exposiciones al sol. Se veía una persona común y corriente de cualquier pueblo de México pero al oír su frase referente a sus pies me quedé helado y descubrí lo humilde y vacío que moralmente estoy. En sus propias palabras el cuenta: "Cuando llegué a esta isla lo primero que hice fue quitarme los zapatos, y hoy, después de 20 años no los he vuelto a necesitar" y al momento de decir eso tenía una sonrisa bella, de plena felicidad y es que en mis propias palabras, ese cabrón es condenadamente felíz.
Al concluír la entrevista apagué el televisor y quedé ahogado en la oscuridad de mi sala. A ciegas prendí el estereo y comenzó a sonar "Pasta de hablar" de Babasónicos. Esa era excatamente la canción que esperaba. El sonido melancólico de la guitarra parecía una catarata que destrozaba mis huesos y en aquel ensoñamiento el canto de Dárgelos me trasladaba a algún pasaje nocturno desierto en el corazón de la selva de la ruta Puuc. "Puedo sentir la naturaleza descalza, su palpitar es como un cisne que se eleva y en su volar descubre un bosque arrancado del suelo. De ahora en más controlaré mis visiones, te lo prometo mujer, no me verás perdido aullándole a la luna entre relámpagos. Y se coagula saliva en mis labios, se hace brillante y nacarada mi voz... Me voy flotando... me extinguiré en el silencio."
Mas tarde conocí el antiguo conocimiento de Juan Matus, un brujo yaqui quien enseña a una persona "intelectual" el verdadero conocimiento y el buen vivir, el decía que sólo recorría caminos con corazón sin importar el fin y en verdad eso es lo que deberíamos hacer, sólo recorrer caminos y disfrutarlos sin importar el destino, ahora ya no tengo misión ni objetivos, esos son sólo conceptos creados por el hombre para esclavizarse así mismo, para que una empresa pueda seguir funcionando mientras nos siguen engañando con el cuento que la felicidad y el éxito está ahí, con ellos y seguimos vendiéndonos al mejor postor. Sólo tengo deseos y mi único deseo es continuar el proceso que llevo aquí; simplemente seguir viviendo y disfrutar de ello, valorar la vida como lo que es y no por lo que hacemos. Sentirse vivo a cada instante y agradecer por este tiempo que nos fue prestado ¿que no acaso somos mortales? algún día todos llegaremos al fin y no me quiero recordar como el jefe o el gerente o empleado a fin de cuentas, me gustaría comenzar de nuevo y recordarme como alguien que un día se quitó los zapatos y nunca más los volvió a necesitar.
Me Arrende
Me arrendé una vida
Para poder matar a la antigua
No esperé a que naciera
Le dí toda mi sangre verdadera
Sin buscar encontré algo
Que me conmueve cuando lo abro
Brilla en mi cara como un cuarzo
El sol volvió al corazón
Nos salvó de una muerte feroz
El destino me salvará a su vez
De la abulia que prometió volver
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